Logo-ElDelia-Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella
Programacion
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El 9 de abril, Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado, convoca al país a reconocer una historia que sigue presente en los cuerpos, en los territorios y en la vida colectiva. La fecha, que remite también al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, se ha convertido en un punto de encuentro para la memoria de millones de víctimas y para una reflexión que no se agota en el pasado, sino que atraviesa el presente.

En ese marco, la cultura de paz se asume como una línea de trabajo que no parte de certezas cerradas, sino de preguntas. Implica abrir espacios de escucha, reconocer las experiencias de quienes han vivido el conflicto y sostener la memoria como una práctica compartida. Más que una idea abstracta, es un ejercicio continuo que se construye en lo cotidiano, en lo público y en lo simbólico. Formada en artes plásticas y ballet en Bogotá, su trayectoria tomó un rumbo definitivo al reconocer en las músicas y danzas del Caribe y el Pacífico colombiano una memoria viva esencial para comprender el país.

Desde entonces desarrolló un trabajo riguroso de investigación de campo: recorrió territorios, registró coreografías, cantos, ritmos y contextos sociales, y estudió las condiciones históricas que dieron forma a estas expresiones.

Exposición

Es una práctica artística comunitaria que surge como respuesta a la urgencia de preservar y reivindicar la memoria de las víctimas de desaparición forzada y otros crímenes de lesa humanidad en Colombia.

La exposición reúne 60 piezas que trascienden la representación visual; cada una es una ofrenda simbólica creada por familiares de víctimas, muchas de ellas personas perseguidas y desaparecidas por ejercer liderazgos sociales, comunitarios o políticos en sus territorios. A través de faroles, portarretratos y cuadros de flores secas, las mujeres buscadoras construyen un espacio íntimo de evocación, duelo y resistencia.

En esta propuesta, las cenizas, las flores y la luz se convierten en los elementos centrales de un ritual colectivo que honra la presencia de los ausentes y mantiene vivos sus rostros en la memoria. Los faroles, al encenderse, proyectan sombras y destellos que evocan la presencia inasible de los desaparecidos; los retratos realizados con cenizas y las composiciones florales expresan la persistencia, la esperanza y la memoria viva.

Programación

Durante el mes de abril, el Centro Nacional de las Artes presenta una programación que reúne teatro, exposiciones, acciones colectivas, conversaciones y prácticas artísticas que se aproximan a la memoria desde distintos lenguajes. Estas propuestas no buscan explicar el conflicto en su totalidad, sino propiciar encuentros, activar la sensibilidad y generar otras formas de relación con lo vivido.

Con esta programación se abre un camino de trabajo que se extenderá a lo largo del año, en el que la cultura de paz se irá desplegando a través de nuevas acciones, proyectos y espacios de creación. Este es un primer momento para situar la conversación, para compartir experiencias y para seguir construyendo, desde el arte y lo colectivo, formas de estar juntos en medio de la complejidad.
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