Homenaje 50 años del Teatro Libélula Dorada
Hay compañías que hacen obras. Y hay compañías que, con el tiempo, se convierten en instituciones vivas — lugares donde un arte se piensa, se transmite y se transforma. La Libélula Dorada es una de ellas. Fundada en 1976 por los hermanos César Santiago e Iván Darío Álvarez, la compañía hizo del teatro de títeres en Colombia algo que antes no existía: un lenguaje con rigor dramatúrgico, densidad poética y vocación de diálogo con todas las edades.
Durante cinco décadas, desde su sede en Teusaquillo y en escenarios de América Latina y Europa — Charleville-Mézières, el Festival Cervantino, festivales de Chile, Argentina, Cuba, Ecuador —, La Libélula Dorada formó generaciones de públicos, inventó su propia pedagogía de la imaginación y demostró que un títere puede ser tan complejo, tan libre y tan necesario como cualquier forma escénica.
Celebrar sus 50 años en el Centro Nacional de las Artes es un acto de justicia y de memoria. El ciclo se despliega entre mayo y julio en tres momentos. La apertura recupera el díptico fundacional: La rebelión de los títeres y Los héroes que vencieron todo menos el miedo — dos piezas donde el absurdo y el humor titiritero inauguraron un modo de hacer que sigue vigente. En julio, Ácidas Ficciones — su creación más reciente, estrenada a finales de 2024 — lleva el humor negro al borde de la existencia para un público adulto. Y Gaspar, el señor de las nubes cierra con una de sus obras más líricas, despertando conciencia ambiental desde la historia de un oso de anteojos arrancado del páramo.
En el corazón de esta conmemoración habita el homenaje a César Santiago Álvarez, fallecido en 2024, cuyo legado sigue animando cada función. Estos 50 años son la afirmación de un proyecto que hizo del títere un lenguaje capaz de conmover, pensar y transformar.
Programación - Activa
«El teatro de títeres, no por ser hecho con muñecos, deja de ser el más humano. Él es la ficción que pende de los hilos de la vida.» — Iván Álvarez – Cofundador del Teatro Libélula Dorada.
La celebración de los 50 años del Teatro Libélula Dorada continúa desde el 17 de julio en el Centro Nacional de las Artes, una historia que comenzó en 1976, cuando los hermanos César e Iván Álvarez decidieron que los títeres también podían hablar del país, de la memoria y de aquello que nos hace profundamente humanos.
Esta celebración será, además, un homenaje a César Álvarez, cuya obra permanece en cada personaje, en cada escenario y en cada espectador que alguna vez descubrió que un títere puede decir verdades que solo el teatro sabe pronunciar.
Cinco décadas después, La Libélula Dorada sigue recordándonos que imaginar también es una forma de permanecer.
Los esperamos para seguir celebrando esta historia viva con funciones, una exposición que reúne cerca de 130 títeres y actividades para toda la familia, en un encuentro con un legado que sigue demostrando que los títeres pueden conmover, cuestionar y transformar nuestra manera de mirar el mundo.

